29. mayo 2026
EMDR: qué es y cómo puede ayudarte a superar experiencias que siguen afectándote
A veces el problema no está en el presente
Hay personas que llegan a terapia porque sienten ansiedad, inseguridad o un malestar difícil de explicar. Otras vienen porque se encuentran repitiendo patrones en sus relaciones, reaccionando de forma muy intensa ante determinadas situaciones o sintiéndose bloqueadas sin entender del todo por qué.
Muchas veces saben perfectamente lo que les ocurre a nivel racional. Han pensado mucho sobre ello, lo han hablado con otras personas e incluso han intentado cambiarlo por su cuenta. Sin embargo, algo parece seguir activándose una y otra vez.
En estos casos, no siempre se trata de falta de herramientas o de voluntad. A veces hay experiencias del pasado que todavía no han podido procesarse completamente y continúan influyendo en cómo nos sentimos hoy.
Aquí es donde la terapia EMDR puede resultar especialmente útil.
¿Qué es EMDR?
EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares).
Se trata de un enfoque terapéutico desarrollado por Francine Shapiro que ayuda a procesar experiencias que han quedado almacenadas de forma disfuncional en nuestro sistema de memoria.
Cuando vivimos una situación que nos sobrepasa —por su intensidad, porque ocurre repetidamente o porque no contamos con el apoyo suficiente para afrontarla— nuestro cerebro puede tener dificultades para integrarla de forma adecuada.
Como consecuencia, esa experiencia puede seguir influyendo en nuestra vida actual, aunque hayan pasado años desde que ocurrió.
Esto puede manifestarse de muchas formas:
- Reacciones emocionales que parecen desproporcionadas.
- Sensación de alerta constante.
- Dificultad para confiar en los demás.
- Miedo intenso al rechazo o al abandono.
- Baja autoestima.
- Bloqueos que aparecen en determinadas situaciones.
- Patrones relacionales que se repiten una y otra vez.
¿Cómo funciona la terapia EMDR?
Una de las particularidades del EMDR es que no se limita a hablar sobre lo sucedido.
Durante el proceso terapéutico se utiliza estimulación bilateral (movimientos oculares, sonidos alternos o tapping) para facilitar que el cerebro procese la información que quedó bloqueada.
El objetivo no es olvidar lo que ocurrió ni restarle importancia. Lo que buscamos es que el recuerdo deje de sentirse como algo que sigue sucediendo en el presente.
Cuando el procesamiento avanza, muchas personas observan que:
- El recuerdo sigue existiendo, pero ya no les desborda.
- Disminuye la intensidad emocional asociada a la experiencia.
- Aparecen nuevas perspectivas sobre lo ocurrido.
- El cuerpo deja de reaccionar con la misma activación.
El cuerpo también guarda la huella de las experiencias difíciles
Una de las situaciones más frecuentes en consulta es escuchar frases como:
"Sé que ya pasó, pero sigo sintiéndolo igual."
Esto ocurre porque las experiencias difíciles no afectan únicamente a nuestros pensamientos. También dejan una huella en el sistema nervioso.
Por eso, en ocasiones, aunque entendamos racionalmente que estamos a salvo, nuestro cuerpo continúa reaccionando con ansiedad, tensión, bloqueo o sensación de peligro.
El EMDR permite trabajar tanto con los recuerdos como con las emociones, las sensaciones corporales y las creencias que quedaron asociadas a esas experiencias.
¿Para qué problemas puede utilizarse el EMDR?
Aunque inicialmente se desarrolló para el tratamiento del trauma psicológico, actualmente existe evidencia científica sobre su utilidad en diferentes dificultades emocionales.
Entre ellas:
- Trauma psicológico.
- Trauma relacional o de apego.
- Ansiedad.
- Ataques de pánico.
- Baja autoestima.
- Dependencia emocional.
- Duelos complicados.
- Experiencias adversas de la infancia.
- Problemas relacionados con el estrés.
También puede ser útil cuando existe una sensación persistente de malestar y la persona tiene la impresión de que hay aspectos de su historia que siguen influyendo en su vida actual.
EMDR y disociación
En algunas personas, especialmente cuando han vivido situaciones traumáticas repetidas o experiencias tempranas difíciles, pueden aparecer mecanismos de protección como la disociación.
La disociación puede manifestarse de formas muy diferentes: sensación de desconexión emocional, dificultades para sentir el propio cuerpo, bloqueos, sensación de ir en piloto automático o incluso lagunas de memoria.
En estos casos, el trabajo terapéutico requiere una intervención especialmente cuidadosa.
Antes de procesar experiencias difíciles, suele ser necesario desarrollar recursos de regulación emocional, seguridad interna y conexión con el presente.
Por eso, la terapia EMDR no consiste simplemente en abordar recuerdos traumáticos, sino en respetar el ritmo y las necesidades de cada persona.
¿Cómo es un proceso de terapia EMDR?
Aunque cada proceso es diferente, habitualmente el trabajo se desarrolla en varias fases:
1. Preparación y estabilización
Se trabajan recursos para aumentar la sensación de seguridad, mejorar la regulación emocional y fortalecer la capacidad de afrontar emociones difíciles.
2. Procesamiento
Cuando existe suficiente estabilidad, se comienzan a trabajar aquellas experiencias que siguen generando malestar en el presente.
3. Integración
Poco a poco, los recuerdos dejan de activarse de la misma manera y la persona puede relacionarse con su historia desde un lugar más seguro y menos doloroso.
Un enfoque que suele integrarse con otras herramientas terapéuticas
En la práctica clínica, el EMDR suele combinarse con otros enfoques que ayudan a comprender y regular mejor la experiencia emocional.
Por ejemplo:
- Trabajo con trauma y apego.
- Regulación emocional.
- Intervenciones orientadas al cuerpo.
- Trabajo con partes internas (IFS).
- Desarrollo de recursos de autocuidado y seguridad.
La terapia no consiste únicamente en procesar recuerdos, sino en ayudar a la persona a construir una relación más segura consigo misma.
¿Cómo saber si EMDR puede ayudarte?
Puede ser una opción interesante si:
- Hay experiencias del pasado que siguen afectándote.
- Te encuentras repitiendo patrones que no consigues cambiar.
- Sientes ansiedad o activación emocional frecuente.
- Hay situaciones que te desbordan más de lo que te gustaría.
- Sabes que algo te ocurre, pero te cuesta entender por qué.
No siempre es fácil identificar el origen del malestar. A veces el trabajo terapéutico consiste precisamente en comprender qué experiencias siguen activas y cómo han influido en la forma en que te relacionas contigo mismo y con los demás.
Terapia EMDR en Madrid y online
Si estás valorando iniciar un proceso de terapia EMDR, es importante hacerlo con un profesional formado en este enfoque y que adapte el ritmo de trabajo a tus necesidades.
Cada historia es diferente. Por eso, el objetivo no es avanzar rápido, sino construir un proceso seguro que te permita comprender mejor lo que te ocurre y elaborar aquellas experiencias que siguen generando sufrimiento.
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Bibliografía
- Beyebach, M. (2006). 24 ideas para una psicoterapia breve.
- Beyebach, M., & Herrero de Vega, M. (2010). 200 tareas en terapia breve.
- Boon, S., Steele, K., & Van der Hart, O. (2015). Vivir con disociación traumática.
- Ogden, P., & Fisher, J. (2019). Psicoterapia sensoriomotriz.
- Shapiro, F. (2013). Supera tu pasado.
- Steele, K., Boon, S., & Van der Hart, O. (2018). El tratamiento de la disociación relacionada con el trauma.
